No me pidas que te bese, porque te besaré

Una película que despista con el título…Trata de un chico, Eloy Azorín, que se va a casar en cinco días con su novia, Teresa Hurtado de Ory, y que ha decidido que no la quiere. Así empieza una historia que cuenta mucho con muy poco…El chico, que se llama Albert, quiere dar clases de guitarra y no le queda otra que apuntarse en un curso con deficientes mentales. Muy bonita la idea, y muy buen guión, incluso destacaría la actuación del director, Albert Espinosa, que interpreta a David, el amigo “salido” del novio frustrado.

Creo que la idea de mezclar el catalán (esta ambientada en Cataluña) con el castellano es muy buena, aunque es susceptible de criticas por los puristas de la lengua que soliciten al menos unos substitulitos (pero se entiende todo perfectamente)

Volviendo al director-actor-guionista (la peli viene de la obra de teatro escrita por el propio Espinosa) lo único que se puede echar en cara es esa obsesión por las pajas que resulta un poco cansino. La imagen de los chicos haciendose una tumbados mirando hacía arriba ya aparece, creo recordar, en Cuarta planta -de la que también es creador de la obra de teatro y guionista de la peli-. Pero bueno, hasta que llega a cansar la repetición, resulta entretenido.

De los chicos que hacen de deficientes pues…que es muy dificil ese papel y a veces se distraen un poco y la representación “patina”, pero bueno, nada que no se pueda subsanar echándole un poco de imaginación.

En resumen que es una película entretenida y divertida. Con un Eloy Azorín cada vez mejor y con un transfondo que sin ser filosofía barata te hace reflexionar un poco. Porque como dice el profe interpretado por Roberto Enriquez: “Todos somos especiales, ¿no?”


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