Qué es la Heteroestima

La autoestima es uno de los términos de bienestar emocional que ocupa muchas páginas de libros de autoayuda. Sin embargo, la autoestima propia está directamente vinculada con la heteroestima, es decir, con el amor que recibes por parte de otras personas. La amistad, el compañerismo en el trabajo, los vínculos de vecindad, los lazos de cariño y la solidaridad, son estímulos externos que aportan una felicidad plena. Evidentemente, cuando recibes cariño externo es vital que tengas una actitud receptiva para recibir de forma sincera este cariño. Generalmente, cuando una persona tiene una baja autoestima tiene dificultades para aceptar de forma sincera los piropos y elogios que recibe.

Qué es la Heteroestima

Relación entre autoestima y heteroestima

Al no creer en sí misma, siente que estos elogios son falsos. La heteroestima es un concepto que puede definirse en una doble dirección. Por ejemplo, no solo puedes recibir el cariño de otras personas. También tú puedes ser protagonista de felicidad en la vida de otras personas cuando tomas la iniciativa de acciones desinteresadas con las que puedes aportar ilusión a la vida de los demás.

La heteroestima nos hace tomar conciencia de cómo, a través de nuestras acciones, podemos alimentar la semilla de la autoestima en otras personas. Por ejemplo, a través de los elogios positivos, las caricias emocionales, la comunicación asertiva, el refuerzo constructivo y las conversaciones agradables. Por el contrario, a través de acciones como la indiferencia y las palabras destructivas también podemos herir a otro ser humano.
Desde esta perspectiva, autoestima y heteroestima se retroalimentan constantemente.

Esto no significa que nuestra autoestima dependa o deba depender del cariño que recibimos de los demás, o de la opinión ajena. Sin embargo, sí es muy conveniente recordar que las relaciones tóxicas, aquellas que no están en sintonía con la heteroestima, dañan el amor propio. Por el contrario, la amistad verdadera y las buenas personas producen un efecto contrario al deseado.

En muchas ocasiones, la forma en la que nos observamos a nosotros mismos no coincide en su totalidad con el modo en que nos ven los demás. Por ejemplo, podemos compensar nuestras inseguridades a través  del apoyo incondicional de los demás. Aunque somos seres individuales vivimos en una constante interacción con los  demás, formamos parte de un entorno social. Por esta razón, el amor no puede analizarse en la idealidad sino en la prática de ese dar y recibir.

Sin duda, la Navidad es una de las épocas del año en las que el factor emocional se convierte en una nube presente en el ambiente. Uno de los aprendizajes de la heteroestima es que es muy constructivo adoptar una actitud de colaboración con los demás. Por tanto, también es aconsejable que te muestres más receptivo a los comentarios constructivos por parte de los demás.

En definitiva, debes buscar el equilibrio entre ser tú mismo y pensar en los demás. El baile de la vida requiere de un compás constante porque el presente, requiere de un latir fluido de dar y recibir desde la apertura del alma.

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