Así ha cambiado el Amor Pagado

Todos queremos que nos quieran. Así es ahora y así ha sido siempre. Lo del oficio más antiguo del mundo está lejos de ser una afirmación vacía. Y si no que se lo digan a las agencias de escorts de lujo de Barcelona o Madrid.

amor pagado

En las grandes ciudades, la comercialización del amor de “alto standing” ha aumentado notablemente en los últimos años y lo ha hecho de una manera un tanto diferente a lo que venía siendo habitual.

Parece ser que en el siglo XXI los clientes valoran más el proceso de seducción que el acto físico en sí. La conversación, la belleza, la elegancia, la simpatía y hasta la cultura son algunas de las condiciones que exigen aquellos que recurren a un servicio de señoritas de compañía. La cita y el cortejo se convierten en aspectos importantes dentro del servicio prestado que, además, puede limitarse a un simple acompañamiento y no necesariamente tiene que culminar al estilo tradicional.

Así se recoge en un estudio reciente firmado por María Antonia Carbonero Gamundí y María Gómez Garrido, profesoras de la Universitat de les Illes Balears. Ellas hablan de la diversificación que ha vivido este sector para adaptarse a una demanda cada vez más heterogénea, donde el público de clase media y con cierto nivel educativo ostenta un gran protagonismo. Estos clientes, más allá de buscar un encuentro casual y rápido, persiguen el contacto afectivo y, en menor medida, la satisfacción carnal.

¿Significa esto que el contacto físico ya no es frecuente en este tipo de encuentros? La respuesta es que sigue siendo habitual, pero no se da en todos los casos. Los abrazos y los besos han pasado a ocupar un lugar destacado en unas citas que buscan el calor humano y la ilusión de “una relación”. Aquellos que recurren a las escorts de lujo esperan complicidad, entendimiento, conexión y hasta una cierta familiaridad (algo más cercano a un noviazgo que a un servicio de de esta naturaleza). Por estas razones, muchos clientes no dudan en repetir y contratar repetidamente a las mismas chicas. Lo que se busca es afecto, intimidad y una sensación de normalidad de cara a la galería, hasta el punto de que hay quien contrata a una chica de compañía para que se haga pasar por su pareja en un viaje, un acto social o un evento.

Cabe destacar que la prestación de este tipo de servicios aparentemente se produce en unas condiciones de mayor igualdad que las que existían antiguamente. Así lo expresa la responsable de la agencia de escorts de lujo en Barcelona Rabatti:

“las mujeres que se ofrecen como escorts de lujo acostumbran a tener cierto nivel cultural, pueden tener libertad para escoger a sus acompañantes y son capaces de establecer vínculos de afinidad a través de experiencias, aficiones o sentimientos compartidos con sus clientes”.


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