Cómo y cuándo pedir un aumento de sueldo

Hay momentos en que como empleados tenemos la sensación de que ha llegado el momento de plantarnos ante nuestro jefe y pedir un aumento de sueldo porque consideramos que nos lo merecemos.

No es un paso fácil, es evidente, pero si tras un análisis interno previo hemos llegado a la conclusión de que nuestro valor añadido a la empresa no se ve reflejado en nuestro salario a final de mes, entonces realmente ha llegado el día de pedir un aumento.

pedir aumento sueldo *Fuente: eleconomista.com.mx

Es importante remarcar este carácter activo que lleve a una solución y conclusión de la inquietud, ya sea aceptando o rechazando nuestra petición. Y es que, durante el proceso que transcurre entre que detectamos nuestra infravaloración y la decisión real de tomar cartas en el asunto se entra habitualmente en un estado de estrés constante y negativo.

“¿Por qué no me suben el sueldo ellos mismos? Podríamos pensar, convirtiéndose en un clásico factor que demora nuestra decisión de ejecutar por nosotros mismos la pregunta”

Este tipo de reflexiones alejan la solución en el tiempo y condicionan nuestro trabajo y, a fin de cuentas, nuestra felicidad laboral.

Puede ocurrir, no siendo un caso extraño, que nuestros propios jefes o superiores tengan la percepción de que ya nos sentimos suficientemente bien recompensados o que nuestra última subida de salario fue hace menos tiempo. Es cierto que pierden la noción de la realidad dado que para muchos no está ésta entre sus preocupaciones habituales y mucho menos principales.

¿Cuándo es un buen momento para pedir un aumento de sueldo?

Tengamos claro que bueno no va a haber realmente ninguno, pues un coste mayor para la empresa nunca va a venir bien obviamente. Ahora bien, lo que sí debemos tener claro es cuándo no pedirlo.

  • Los meses de verano acostumbran a ser más flojos en facturación por lo que una partida de costes como nuestro salario va a alterar todavía más las cuentas de la empresa para esos meses. Descartado.
  • Los meses de Navidad suelen ser buenos en facturación, pero también hay las pagas dobles en esas épocas. Puede ocurrir, además, que el estrés por monitorizar y llegar a los objetivos anuales haga perder atención en lo que realmente a nosotros nos interesa, que la persona a quien le digamos esté por lo que le decimos y lo valore en profundidad.

¿Qué nos queda? Normalmente en Marzo se cierran los años fiscales, si los números de la empresa han sido o intuyes que han sido buenos, aquí puedes tener algo más de margen de éxito para tu propuesta. Valoremos este periodo seriamente para peticiones de este tipo.

¿Cómo puedo pedir el aumento?

No será tanto el cómo sino a quién nos dirigimos para ello. Identifiquemos la persona adecuada, pues no siempre va a ser nuestro superior más inmediato.

Podríamos comentarlo con la directora de recursos humanos para que nos haga una primera valoración, o bien si tiene suficiente poder de decisión plantearle la propuesta oficialmente. Otra alternativa podría provocar que saltemos a nuestro inmediato superior para planteárselo al suyo propio. En según qué empresas, saltarse un poco las normas puede marcar inquietud y ganas de arriesgarse, pudiendo considerarse algo positivo. O incluso reunir a ambos, nuestro superior y el suyo.

Este tipo de decisiones dependerán mucho de la relación y el vínculo que tengamos con nuestro entorno, especialmente con aquellos con poder decisorio obviamente. También es muy importante incluir los valores corporativos y el estilo de la empresa en la forma de pedir el aumento y la persona adecuada en la cadena de mando. Aquí os dejo algunas ideas para que ideéis vuestro propio plan a la hora de pedir un aumento de sueldo.

Y para reforzar la forma en que encaréis esta reunión, os dejo una guía gratuita con las 14 lecciones maestras para conseguir un aumento de sueldo que ha identificado una escuela de negocios.

Una vez citados, y con nuestros argumentos de nuestro lado es momento de ser francos, hablar claro, exponer números, plantear retos y no generar debilidades. Hablar de nuestras necesidades económicas en nuestro entorno familiar, por ejemplo, es un grave error puesto que puede ser interpretado como chantaje emocional y generar un grave rechazo para este tipo de situaciones.

“A nuestros jefes no les importará si tenemos o no un hijo, o de si tu pareja se ha quedado en el paro. Hablemos de negocio, de nuestro valor añadido y de nuestros retos de futuro”

sueldos *Fuente: bureaudesalud.com

Así, y sólo así, conseguiremos convencer a nuestros superiores no sólo de la necesidad de aumentarnos en sueldo, sino de retenernos como un activo clave en el futuro de la empresa por nuestro compromiso y voluntad de crecimiento interno.

Sobre el autor:

Roger Llorens, licenciado en Administración y Dirección de empresas por la Universidad Autònoma de Barcelona, completando sus estudios en la Linnaeus University de Suecia. Especializado en Marketing Online desde 2008, ha trabajado como diseñador de proyectos de posicionamiento web (SEO y Marketing de Contenidos), campañas en redes sociales para empresas y pymes (SMO – SMM) y estrategia online corporativa y comunicativa para varias empresas y startups

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