El efecto Mozart

El Efecto MozartUno de los más grandes músicos (y genios) de la historia, conocido por Wolfgang Amadeus Mozart (aunque había sido bautizado como Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart), tiene también su propio Efecto. Este comprendería una serie de beneficios que se producen en las personas que escuchan su música, y que irían desde una sensación de paz y armonía hasta un mejor desarrollo cognitivo.

Un poco de historia…

Mozart nació en Austria en 1756, y mostró grandes aptitudes para la música desde una edad precoz: a los cuatro años ya tocaba el clavicordio y componía, mientras que a los seis manejaba con destreza el clave y el violín. Su padre también era músico (en la corte de Salzburg, su cuidad natal), y fue exigente con él como padre y como maestro, llevándolo de viaje por Europa junto a su hermana para exhibir sus talentos en las diversas cortes.

Los hechos

El primer ensayo que hace referencia a este efecto fue publicado en la revista Nature en el año 1993, donde una psicóloga y un neurobiólogo dan cuenta de un estudio que hicieron sobre 36 estudiantes expuestos durante 10 minutos a la sonata para dos pianos en Re M (K.448), donde sostenían que ese tiempo de exposición bastaba para mejorar el razonamiento espacial. Otras publicaciones similares salieron a la luz en 2003 y 2007.

Este mismo año, un estudio israelí ha demostrado que escuchar a Mozart tiene grandes beneficios en el desarrollo de bebés prematuros, al bajar su tasa metabólica (haciendo que pierdan menos calorías y aumenten de peso más rápidamente). Con o sin Efecto Mozart, la música nos ayuda a desarrollar las habilidades e inteligencia, atenúa los síntomas de ciertas enfermedades e incrementa nuestro potencial creativo. ¡A deleitarse, pues!

 


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