El inolvidable 600

 El modelo 600 de la marca española Seat supuso un gran avance para la población del país.

Su fabricación empezó en el año 1957, y para la época lo más habitual era utilizar el transporte público, o como mucho una motocicleta.

 Se le consideró uno de los símbolos del llamado “Plan de Desarrollo”, y su precio de unas sesenta y cinco mil pesetas de la época lo convertía en un modelo bastante más asequible que los coches importados que se podían conseguir. Eso sí, si el conductor aspiraba a convertirse en el flamante propietario de uno de estos modelos tenía que armarse de paciencia, pues era necesario apuntarse en una lista de espera que duraba años, aunque se podía recortar el tiempo si se tenía algún contacto con la fábrica o el gobierno de la nación. Y cuando conseguían el coche tenían que preparar la muñeca, para poder firmar todas las letras de pago con las que se comprometía a hacer frente al gasto de disponer de este vehículo.

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 Impulsado por la década de los sesenta, en la que todo el mundo compraba gracias al aumento del poder adquisitivo de la mayoría, el Seat 600 se convirtió en un icono del que presumía todo aquél que tuviera uno.  (y si podía ser, un poquito de pendiente descendente), y que si las puertas no se cerraban bien se las podía llevar el viento, pues se cerraban hacia delante, y que como se cargaba tanto el motor se calentaba, para lo cual se abría el capó y se procuraba mantenerlos abierto mientras se conducía para mejorar la refrigeración.

 Poco más de quince fueron los años durante los que se fabricó este modelo, pero aún hoy se ven por algunos lugares 600 en perfectas condiciones gracias a que sus dueños los tratan como piezas de museo.

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