Horacio Coppola y la fotografía de Buenos Aires

Horacio Coppola fotografió con profesionalismo y creatividad la evolución de la Ciudad de Buenos Aires, contrastando sus cambios desde la mirada de la modernidad vivida a través de su longevidad.

Nació en Buenos Aires en 1906 proveniente de una familia de origen italiano. Ingresó a la facultad de derecho de la UBA. Pero pronto se maravilló por el cine mudo y conoció la fotografía de la mano de su hermano Armando que tenía una cámara de gran formato. Fue autodidacta en su creación artística.

Influencia en la fotografía contemporánea

A fines de los años 20 viajó por primera vez a Europa donde visitó España,  Francia y Alemania. Fue allí donde adquirió su primera cámara Leica con un equipo de objetivos intercambiables. A partir de ese momento Coppola utilizó esta marca de cámaras pero nunca abandonó por completo el formato grande. En su viaje de regreso registra las ciudades de Brasil fotográficamente.

En 1932, en su segundo viaje, asistió al departamento de fotografía de la célebre escuela  Bauhaus en Berlín causando la mejor impresión con su carpeta de trabajo. Conoció allí a su primera mujer, la fotógrafa Grete Stern.

Su incursión en Alemania influyó en el curso que la fotografía  contemporánea tomaría en Argentina. Su trabajo generó el detallado registro de la urbe porteña en su época de mayor esplendor, los años `30. Retratando los cambios que son representativos y arque típicos de la ciudad. Coppola detalló a través de su lente y su particular visión los bares, monumentos, transportes y movimientos de la ciudad en su mayor apogeo. Generando una elevada visión de la fotografía como arte y del trabajo del fotógrafo, como artista.

Últimos años

Su última esposa Raquel Palomeque muere en el 2004,  Horacio Coppola se hallaba retirado de la fotografía. Pero la ciudad de Buenos Aires reactiva su nombre y su obra al acercarse sus cien años de edad en el año 2006 con la sucesión de homenajes en su honor.

Horacio Coppola fallece en el año 2012 a los 105 años de edad, luego de haber recorrido  Buenos Aires solo o con sus amigos, retratando la evolución de la ciudad y buscando el contraste entre lo antiguo y lo nuevo. Siempre con la mirada tras el lente de la innovación y curiosidades en el mundo, junto al privilegio de haber atravesado la tranquilidad del siglo XIX y la modernidad apasionante del siglo XX.

 

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