Espejismos, Las Ilusiones Ópticas De La Naturaleza

 ¿Quién de vosotros no ha paseado en alguna ocasión por un camino en un día caluroso y se ha encontrado con un charco a lo lejos, pero al llegar no había nada? No hemos topado con un espejismo, una de las ilusiones ópticas que existen. Pero ¿a qué se debe que nuestra vista nos juegue esa mala pasada? En realidad tiene que ver con la diferencia de temperatura de el aire.

Como todos sabemos, el aire caliente es menos denso que el aire frío, y por eso cuando el aire se encuentra en contacto con una superficie (como el suelo, por ejemplo) a alta temperatura en un día de verano empieza a subir. Sin embargo al contrario de lo que suele ocurrir, este aire caliente al estar en el suelo se mantiene por debajo del aire más fresco que tiene encima, lo que crea una mezcla de densidades que combina varios niveles en los que se refleja la luz. Por eso un rayo de luz que se refleja desde lejos a través de las distintas capas de aire genera la sensación de que un objeto lejano tiene un reflejo en el suelo, y por eso tenemos la sensación de que existe una superficie líquida en la que el objeto en cuestión se refleja.

Esa es la razón de que este tipo de ilusiones ópticas se den con más frecuencia en lugares donde las temperaturas llegan a ser muy elevadas (como en los desiertos) o en los días de verano. En otras ocasiones estos mismos espejismos pueden hacernos creer que un barco o una isla que se encuentra a lo lejos esté flotando por la superficie en lugar de estar sobre el agua. En este caso es debido a que la luz se refleja de manera contraria al fenómeno que hemos explicado, aunque también recibe el nombre de espejismo.

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