Ilusiones ópticas más frecuentes

Una de las ilusiones ópticas más comunes que se producen a diario, nos lleva hasta nuestro vehículo. Cuando observamos el vehículo vecino, concretamente las ruedas de este, veremos que giran en sentido contrario al de la circulación.

Pero ¿Por qué vemos este efecto óptico pese a saber que la rueda gira en sentido a la marcha del vehículo? Para entenderlo, es necesario tener claro el funcionamiento del ojo.

El ojo en sí, no es más que un receptor de la luz. Una vez la luz incide en el fondo del ojo o retina, la luz es transmitida por el nervio ocular hasta el cerebro donde se compone la imagen dependiendo de qué puntos de la retina reciben luz.

Para entenderlo mejor, podemos decir que el ojo actúa como cámara fotográfica que capta infinidad de instantáneas que son enviadas al cerebro. De esta forma, podemos decir que el cerebro puede procesar 24 imágenes por segundo.

De esta forma podríamos decir que la primera foto que realiza el ojo sobre la rueda, esta se realiza con el radio a las doce en punto, cuando nuestro ojo realiza otra foto en 1/24 parte de segundo, el radio se ha situado a las doce cincuenta y cinco y en la siguiente, se situara a las doce cincuenta, doce cuarenta y cinco, etc.

De esta forma las fotos que llegan a nuestro cerebro, cuando se encadenan, dando la sensación del movimiento atrás, engañando a nuestro cerebro haciéndole ver que la rueda girar hacia atrás, en vez de que está avanzando hacia adelante.
 

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