Ilusiones ópticas un encuentro con sus creadores y sus obras

El cubo de Neckeres la figura reversible más conocida. Esta figura, de apariencia plana, se puede interpretar como la representación de un cubo, pero de dos maneras diferentes (cada una de las caras que mantienen su forma cuadrada en la representación puede verse en primer plano).

En 1930 la psicóloga Hertha Kopfermann introdujo estos cubos alternativos al de Necker que son más difícil de interpretar como figuras tridimensionales. Las figuras bidimensionales son fáciles de considerar porque las aristas que se cortan en vértices no es fácil suponer que también lo harán en tres dimensiones.

Cubo de Necker posee interesantes propiedades. En una imagen se muestra que cada interpretación del cubo es simétrica de la otra, ambas conviven en una misma figura. En una segunda imagen se muestran, en primer lugar y rodeados por círculos, los dos puntos “críticos” de ambas interpretaciones. Cada uno de ellos es la aparente intersección de dos aristas que se superponen a la vista; según decidamos cuál está en primer plano, así optaremos por una u otra interpretación. Esta segunda figura es el resultado de dibujar esas intersecciones como verdaderas, lo que la lugar a una figura imposible.

Combinando figuras con el fondo

La distinción de lo que en una imagen es figura y lo que es fondo fue de gran importancia para la Gestalt, aunque fue el piscólogo danés Edgar Rubin uno de los que comenzó a estudiar el fenómeno con su famosa “copa de Rubin“, que presentamos a la derecha.

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