Nos gustan las ilusiones ópticas

 A todos nos gustan las imágenes que presentan escenas extrañas, distintas si las miramos de pasada o nos quedamos observándolas por un largo tiempo.

También encontramos escenas que al girar representan otro asunto distinto, como las típicas imágenes en las que se puede ver una mujer vieja y una joven a la vez, o la del payaso triste que incluye a uno que se ríe a carcajadas.

Lo cierto es que quienes pintan estas ilusiones son verdaderos magos de la imaginación, pues con sus trazos son capaces de engañar al cerebro para que vea una cosa u otra a la vez, pero de manera independiente.

 Resulta muy curioso el efecto que producen sobre el cerebro este tipo de escenas, pues no solo se puede apreciar la belleza de un paisaje, por ejemplo, sino que cuando nos quedamos mirando vemos como de repente comienzan a aparecer una serie de figuras, personajes y animales que parecen moverse, presentarse y esconderse como si la lámina tuviera vida propia y jugara con nosotros al enseñarnos de repente objetos ocultos detrás de puertas y cortinas que se despliegan y abren para mostrar su contenido y de repente vuelven a desaparecer como si nunca hubieran estado allí.

Esta fascinación  atrae tanto a niños como a adultos por igual, incluso aunque hayamos visto la imagen y la conozcamos bien, continúa asombrándonos como si fuera la primera vez. Es ver uno de estos diseños y no poder evitar quedarnos a observar de nuevo para asegurarnos de que la última vez que nos encontramos frente a ellos no se nos quedó ningún detalle por descubrir, o si alguno de los que vimos la vez pasada ha dejado de existir, como si hubiera sido trasladado a otro lugar.

Lo cierto es que las ilusiones ópticas nos llevan a mundos fantásticos donde nos gusta perdernos.

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