Belenes de Navidad

 El uso de el belén como elemento decorativo de la Navidad tiene su origen en Italia, en el siglo XVI, y surgió principalmente por dos tipos de artes del supuesto nacimiento de Cristo: las teatrales y las plásticas. Estas últimas comenzaron con la madre del emperador Constantino en el siglo IV, mientras que las representaciones teatrales más antiguas de las que se tiene registro son del siglo XIII, en las que se mezclaban imágenes pintadas y personajes reales.

La Navidad no empezó a celebrarse sino hasta el siglo III, fecha en la que los peregrinos comenzaron a visitar en Belén supuesto lugar en el que se produjo el nacimiento. Y en el VI se empezaron a pintar escenas de este hecho.

En el año 1223, Francisco de Asís celebró una misa de Navidad diferente: en lugar de hacerla en una iglesia se celebró en una cueva cercana a la ciudad. Se llevó un asno y un buey de verdad, unas balas de heno y colocó las imágenes de el niño Jesús, José y María con el objetivo de que los ciudadanos de Asís vieran lo que “pasó” en Belén durante el nacimiento.

 Con esto se dice que Francisco de Asís es el creador de los belenes. Sin embrago no fue sino hasta pasados tres siglos que no se empezaron a poner estos tal y como los conocemos hoy. En el siglo XV se empezaron a utilizar figuras sueltas con las que recrear diferentes escenas de la vida cotidiana de la época.

Algunos de los belenes más famosos son los napolitanos. Nacidos en el siglo XVIII, destacan principalmente por los detalles que les ponían a sus figuras, que se llegaban a vestir con telas bordadas a mano y adornadas con joyas de gran valor.

Hoy en día el belén suele coexistir con el árbol de Navidad, en una mezcla de culturas que unen a los países del norte de Europa con los del Sur fusionando sus tradiciones.

Imágenes de belenes

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