De la ciencia al arte

La palabra fotografía proviene del griego fotos (luz) y de grafos (escribir), pero no siempre se ha llamado así. Para encontrar los orígenes de esta técnica, convertida en arte, debemos remontarnos al Renacimiento. En esta época los Leonardo da Vinci utilizaba el método de la cámara oscura que había sido mencionado por el filosofo griego Aristóteles y estudiado por el árabe Ibn al-Haytham, gracias al cual la imagen quedaba reflejada en la pared , aunque invertida. Este procedimiento que el maestro italiano, redujo a una caja para ser transportado, fue utilizado por célebres pintores como El Canaletto o Alberto durero, para reproducir paisajes.

Otros antecesores de la fotografía fueron el fisionotrazo creado por Guilles-Louis Chretien y que servía para reproducir a escala figuras y el silueteado, consistente en una lámina tras la cual se ponía la figura deseada, y que fue muy utilizada en la época Rococó, para diseñar los camafeos, muy de moda en aquel tiempo.

Paralelamente se desarrollaba la investigación de materiales fotosensibles. El alemán Schulze ya descubrió en 1726 estas propiedades en el nitrato de plata. Posteriormente el francés Joseph Nicephore Niepce (1765-1831) consiguió aunar los dos procedimientos para conseguir la primera fotografía de la historia llamada Vista desde el patio a la que el propio Niepce dio el nombre de heliografía.

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