Carreras de coches

Dentro del mundo del automovilismo y los deportes de motor existen una gran cantidad de tipo de carreras de coches, algunas de los más sorprendentes. La mayoría de ellas tienen como objetivo una sola cosa: ganar.

El campeonato de turismos, en cualquiera de sus variedades, atrae a una gran cantidad de aficionados a los circuitos con el propósito de disfrutar de modelos “de calle”, es decir, coches que podemos encontrar en los concesionarios, corriendo en ocasiones en campeonatos de una sola marca y modelo y otras entre varias opciones y equipos. Estos vehículos a veces compiten tal y como salen de la fábrica y otras tienen una serie de mejoras que les proporcionan ventajas extra con respecto a los que se fabrican para el público.

También existen carreras de coches clásicos, en las que el propósito es el mismo: ganar siendo el más rápido. Las carreras de resistencia tienen dos objetivos, ganar y demostrar que el modelo de coche que está corriendo es capaz de aguantar una determinada cantidad de tiempo sin parar y sin que sufra ninguna avería.

Hay carreras con una distancia muy corta en la que se busca romper con el récord anterior de velocidad. En estos casos los coches llegan a velocidades tan altas que necesitan frenar con la ayuda de un paracaídas que se abre al final de la carrera. Como el interés es hacer que el coche sea una “bala”, a menudo terminan destrozados e inservibles.

Otras competiciones no se pueden llamar carreras. En este caso el propósito que tienen los pilotos es que su coche sea el único dentro del circuito que siga funcionando. Y como si se tratara de una pista de coches de choque, se va estrellando unos contra otros, hasta que todos se paran meno uno: el ganador de la competición.

Estas son tan solo algunas de las competiciones de coches que hay, pero existen muchas más. Para todos los gustos.

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