Historia del blackjack

Lo primero que se conoce sobre el blackjack es que se jugaba bajo otro nombre, la veintiuna. Este juego aparece en la obra de Miguel de Cervantes, Rinconete y Cortadillo, en la que los protagonistas jugaban por las calles de Sevilla a un juego llamado así, y que consistía en no pasarse de veintiuno, y el as podía valer uno u once. Como la obre fue escrita a principios del siglo XVII, se puede suponer que el origen del blackjack ronda estas fechas o incluso antes, y que se jugaba por la zona de Castilla. Entonces se sabe que durante siglos se jugó a este juego, pero bajo un nombre distinto.

Ya en el siglo XX, en los casinos americanos el juego ya adoptó el nombre de Blackjack y se jugaba de la misma manera pero incluyéndole bonus. Este juego sería minuciosamente estudiado, ya por los años 60, en los que se veían simulaciones de partidas para comprobar las probabilidades que tenía, y que podía darse en cada tipo de mano.

La afición por estudiar este juego fue creciendo, así como sus participantes. Se llegó a la conclusión de que las cartas altas favorecen al jugador para crear una buena base, y las bajas al croupier para hacer jugadas comprometidas. Así se estudió la forma del conteo, para llevar la cuenta de las cartas que han salido y que sea más fácil ganar.

Ante tal mejora y sabia previsión de las cartas que salen o saldrá, en muchos casinos se han prohibido la técnica del conteo, y si la seguridad ve que alguien puede estar llevando a cabo esta táctica, puede ser invitado a abandonar la sala.

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