Las ilusiones ópticas y el cine

Las ilusiones ópticas son un error que nosotros mismos creamos en nuestro cerebro a partir de la interpretación de la realidad que realiza nuestra visión. Esta mala interpretación que hacemos puede ser voluntaria o no, dependiendo del caso y se generan a partir de las limitaciones del sistema visual del ser humano, el cual se ve afectado por el color, las dimensiones, las formas, la perspectiva etc. Todos estos factores juegan un papel protagónico en lo que interpretamos de la realidad e influyen para que se generen las ilusiones ópticas.

En el terreno del arte se han aprovechado todos estos factores para engañar a nuestra percepción y generar una ilusión óptica. Los artistas plásticos han tomado las ilusiones ópticas para darle a sus obras un toque mágico, jugando con la profundidad, la ambigüedad y los contrastes.

Muchos artistas han trabajado con las ilusiones ópticas, entre ellos se destacan  verdaderos ilusionista tales como Octavio Ocampo, Escher, Dalí, Arcimboldo, Duchamp, Reutersvár y otros que han trabajado con la perspectiva. El cine también ha tomado a las ilusiones ópticas como aliadas para generar determinados efectos y modificar nuestra percepción de las cosas a su antojo.

Como una película consiste en una serie de fotografías que al ser proyectadas generan sensación de movimiento, .Es famoso el caso de la película Titanic, en donde el inmenso océano en el que sucede la acción, no es más que una pequeña piscina inflable para niños. Este efecto es conocido como la técnica de la perspectiva forzada, en donde los escenarios imposibles que vemos proyectados en la sala de cine, en el estudio de grabación no son más que pequeños y simples objetos, que al momento de la edición, los especialistas se encargan de modificar para generar una ilusión óptica
en nuestros sistema visual.

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