Prestidigitadores

 El mundo de la ilusión está lleno de juegos de manos y trucos con los que el ojo es engañado para hacernos ver lo que en realidad no vemos y viceversa.

Y es que las ilusiones ópticas no están solo en los cuadros.

Los trucos de magia con cartas, en los que influye mucho la velocidad de la mano, son una modalidad del ilusionismo que requiere de una gran concentración y pericia por parte de quienes los realiza, pues es necesario que el cerebro no procese determinada información para que los ojos no sean capaces de descubrir donde está, el tuco, porque siempre hay un truco.

 Estos prestidigitadores, o ilusionistas, como también se les denomina, dedican su vida a hacer de su actividad todo un arte, llegando algunos a ser muy conocidos y reclamados por aficionados de todo el mundo. Algunos incluso fundan escuelas en las que mostrar a los aspirantes mago lo que se necesita para hacerse un profesional de la ilusión.

Otro tipo de profesionales de las ilusiones producidas por las manos son los trileros, que desde tiempo inmemorial se han dedicado a hacer juegos de manos con cartas o con el típico truco de la bola oculta de bajo de un vaso, algunos con el interés de timar a los incautos que pasean por la calle y se dejan seducir por la promesa de dinero fácil.

Maleantes aparte, lo cierto es que el mundo de las ilusiones ópticas abarca mucho más que solamente sentarse a mirar un cuadro en una pared o un dibujo en un libro para dejarnos llevar por el efecto de los dibujos, podemos vivir en directo cómo nuestros ojos no son capaces de apreciar la realidad cuando un prestidigitador nos sorprende con sus juegos de manos, a veces haciéndonos ver los que no existe y otras escondiéndonos lo que hay delante de nosotros.

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