VIH y ataques cardiacos

Un estudio publicado en la revista especializada “Journal of the American College of Cardiology” refleja que, casi 4,5 pacientes que sufren VIH o virus de inmunodeficiencia humana, son más propensos a sufrir un ataque cardiaco.

Para este estudio se emplearon los historiales de más de 2800 pacientes del Hospital General de San Francisco con VIH durante 9 años (2000 – 2009). Según este estudio, aproximadamente un 15 por ciento de los pacientes afectados, murieron por problemas relacionados con el musculo cardiaco.

Así mismo, el estudio refleja que de ese 15 por ciento de estos enfermos que fallecían como consecuencia de afecciones cardiacas, el 86 por ciento se debían a muertes súbitas debido a un ataque cardíaco.

Estos resultados ponen de manifiesto el hecho de que se debe profundizar más en el estudio de cómo el VIH, así como en el estudio de la muerte súbita asociada a dicha enfermedad así como la identificación de aquellos pacientes que se encuentren en riesgo de sufrirla.

Sin embargo, una nueva terapia genética podría tener la solución de todos estos problemas. Esta terapia, ensayada en 43 pacientes a lo largo de 10 años, ha tenido, hasta el momento, unos resultados muy positivos.

Esta terapia, aun en estado experimental, podría suponer el fin total de la enfermedad ya que ha quedado claramente patentada la imposibilidad de la creación de una vacuna en contra de esta enfermedad debido a la gran capacidad de mutación que presenta.

Los resultados de este experimento se hacían públicos en la revista Science Translational Medicine donde se asegura que este tipo de terapia puede revolucionar la vida de estos enfermos y otros, como es el caso de aquellas personas con leucemia donde también se en obtenido resultados muy positivos.

Según parece, esta terapia se basa en la utilización de las propias células del propio paciente para, modificarlas a nivel genético y programarlas para la lucha contra el virus. Es decir, se transforman en una especie de misil teledirigido que persigue y destruye el virus, una vez que han sido devueltas al paciente.

Esta terapia podría acabar con los actuales tratamientos a base de farmacología que se usan en la actualidad en la lucha contra el SIDA, ya que a diferencia de estos, los pacientes sometidos a esta terapia se han recuperado de su enfermedad sin apenas sufrir efectos secundarios adversos.

Esto es debido a que, al usarse las propias células inmunitarias del paciente y a la ausencia de químico alguno, es prácticamente imposible de que el paciente sufra ningún tipo de rechazo o incompatibilidad, por lo que el paciente granará unos altos niveles de calidad de vida.

Pese a todo, se debe tener encuentra que las terapias genéticas están, en su mayoría, en fase experimental, lo cual hace que los resultados puedan oscilar como una montaña rusa, es decir, no todos los pacientes pueden obtener los resultados positivos, aunque sus desarrolladores aseguran que en los 43 pacientes en los que se ensayaron dichas pruebas iniciadas entre 1998 y 2002, están todos vivos y sanos.

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