Crítica: Norman, El Hombre que lo Conseguía Todo

Norman, el hombre que lo conseguía todo, película protagonizada por Richard Gere, cuenta una historia muy interesante sobre la obsesión por el poder.

Crítica: Norman, El Hombre que lo Conseguía Todo

Argumento de la película: Norman

Norman, El Hombre que lo Conseguía Todo, es una película que con su título puede llevarnos al despiste de creer que nos encontramos ante un personaje con carisma que triunfa siempre gracias a su tenacidad. Sin embargo, el perfil que puedes encontrar de Norman, a través de la interpretación de Richard Gere, es bien distinto al estereotipo de un profesional de éxito.

En realidad, vas a descubrir el perfil de un hombre corriente, obsesionado con las altas esferas de poder, y a través de una vida de engaños y manipulaciones personales, consigue rozar cierto estatus en algunos momentos. Sin embargo, nunca alcanza el brillo que realmente cree tener. Ya que la película consigue reflejar cómo incluso en el ámbito del poder político, la amistad está marcada por intereses.

La película cuenta la historia de Norman Oppenheimer, quien de un modo un tanto surrealista entabla amistad con un joven político que se encuentra en un momento de poco éxito en su carrera. Sin embargo, tres años más tarde se convierte en un líder mundial. Y esto cambia la situación entre ambos. Sencillamente, porque Norman, que desde el primer momento inició una amistad con este político no de un modo desinteresado, sino pensando en su propio ego, ahora aspira a que la situación de su amigo le beneficie.

La película también refleja cómo a pesar del vínculo que ha surgido entre ellos, y el uso de la palabra amistad en muchos momentos, en realidad, la película refleja perfectamente que no existe una amistad sincera entre ambos. Es un vínculo al que cuesta poner palabras por extraño.

Norman Oppenheimer es un personaje que en muchos momentos produce vergüenza ajena. La típica persona que a base de insistir consigue llamar la atención de las personas con las que quiere contactar. Sin embargo, refleja también la realidad del que en el fondo es un pobre hombre en el sentido espiritual de la palabra.

Y es que, como espectador te preguntas qué le hace feliz ya que a pesar de ser el protagonista de la cinta, es el gran desconocido. Su papel es totalmente impersonal, es decir, no conoces ningún dato relevante de su vida puesto que la cinta refleja únicamente la obsesión que tiene por proyectar una imagen de sí mismo ante personas de poder. Es el retrato de quien termina atrapado en sus propias mentiras.

Obsesión por el poder

Una película contada de un modo original en cuatro actos. Y en donde Richard Gere consigue romper completamente con la imagen de galán que le ha acompañado en tantas películas. En esta ocasión, da lugar a un protagonista al que en muchos momentos verás como un auténtico pesado en sus relaciones personales. La típica persona que sigue insistiendo incluso cuando le responden con indiferencia.

Y sin embargo, lo definitivo de la película es que te hace pensar. Incluso una vez que ha terminado te deja con preguntas en la mente.


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