La Historia del Gauchito Gil

La Historia del Gauchito Gil

Antonio Gil nació en la Ciudad de Mercedes, Corrientes, Argentina alrededor de 1840. Como gaucho y sanador vivó en una constante lucha por darse su lugar y cuidar la vida, ayudando, sanando y sobreviviendo en una tierra sin leyes ni respeto por la vida. Donde morir o vivir era cuestión de poder y valentía. Destreza y vivacidad. En aquel tiempo la lucha entre unitarios y federales, entre azules y colorados, dejaba poco espacio para concepciones facilistas y Antonio Gil vivió entre ellos. Fue considerado un “gaucho alzado” por no obedecer las órdenes de la ley. Decidió salir de las tropas y se adentró en el monte cansado del derramamiento de sangre, y se convierte así en un desertor.

Las travesuras del Gauchito

Junto a dos amigos se dedicó a robar a los estancieros ricos para poder subsistir y a su vez extiende este modo de vida a repartir lo que quitaba a los ricos entre los pobres y necesitados. Especialmente ocupándose de las familias numerosas, de las mujeres y los niños. Mientras visitaba las casas y repartía sus botes ganó el afecto de las personas del pueblo entre quienes oficiaba las veces de sanador, logrando amor y respeto genuino de los lugareños.

Capturado en la noche de un 8 de enero, después de la Fiesta de San Baltasar, junto a sus dos compañeros de hazañas quienes fueron asesinados en el momento de la captura. Fue llevado frente al coronel Salazar, frente a quien explica su convicción de no derramar sangre ya que Dios así se lo había pedido, ganado el repudio y el castigo.

Fue llevado a Goya para ser juzgado, El coronel Velázquez, amigo de Gil y conocedor de sus dones, increpa a Salazar quien le tenía un gran respeto, por lo que ante la duda le dijo: “tráeme veinte firmas de los principales de la zona y pondré en libertad a tu amigo”. Las firmas llegaron y Salazar cumplió. Ordenó la libertad de Gil pero fue tarde. Gil fue muerto en el camino a Goya como solía ocurrir con todos los presos que eran enviados allí, se los ajusticiaba con la excusa de que habían querido escapar, este modus operandi, igual que los castigos crueles de la antigüedad era típico de la época. El Gauchito Gil fue atado y colgado de cabeza a un árbol, para ser degollado por un indio de la patrulla militar.

Lo Curioso

Antes de morir Antonio Gil dio su propio cuchillo a su matador y le dijo que su perdón estaba en camino. Y más aún, que al llegar a Corrientes se iba a encontrar con su perdón y con su hijo muy enfermo, pero que él iba a interceder ante Dios. “Invocá mi nombre y tu hijo se va a salvar”. El indio no creyó en sus palabras y le dio muerte.

Al llegar y encontrarse con la situación descripta por Gil, el matador lo invocó y su hijo se sanó al otro día. Entonces, el indio, llevó al lugar del asesinato de Antonio Gil una cruz roja a modo de arrepentimiento. Y contó las últimas palabras del Gauchito Gil a los paisanos.

 “Cuando mi sangre inocente derramada llegue a Dios volveré convertido en favores para mi pueblo”. Desde ese momento el 8 de enero se celebra este santo pagano, quién sigue cumpliendo los pedidos de su pueblo, Corrientes.

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