Diferentes Tipos de Papel para una Impresión de Calidad

A la hora de desarrollar trabajos de impresión de calidad es imprescindible seleccionar el tipo de papel más adecuado. De nada sirve contar con maquinaria y equipos de impresión y copiado de última generación si el soporte físico sobre el que dichos trabajos van a ir impresos, el papel, no responde a los mínimos estándares que precisamos. En este sentido, básicamente, podemos hablar de tres tipos básicos de papel en función del trabajo que vamos a llevar a cabo.

Tipos de papel para impresoras.

Tipos de Papel para Imprimir con Calidad

  • El primer papel que debemos considerar a la hora de realizar un trabajo de impresión de calidad es el papel recubierto. El más popularmente conocido como papel couché tiene un gramaje, brillo y suavidad únicos. Su estucado le confiere una alta calidad de impresión que lo convierte en el preferido en la industria editorial y en los trabajos de alta calidad. Tal es el nivel de asociación entre este tipo de papel y el negocio editorial que (ya lo habréis adivinado) su denominación sirve para referirse de manera alternativa a la prensa del corazón.
  • El segundo tipo de papel del que queremos ocuparnos es el papel no recubierto. En este caso estamos hablando del que se emplea más habitualmente en los terrenos de la impresión digital y offset para trabajos que requieren rapidez y gran volumen de copias: folletos, sobres, papelería…
  • El tercero de los “protagonistas” a la hora de afrontar un proyecto de impresión de calidad es el papel fotográfico que, como su nombre indica de manera inequívoca, es el que se emplea en la impresión profesional de fotos.

El papel fotográfico para imprimir imágenes a color cuenta con una emulsión sensible a la luz para su ampliado. Estamos ante un papel de peso, tacto y consistencia muy particular, ideal para conseguir durabilidad, resistencia y, todo ello, combinado con buenos resultados en términos de imagen. Los antecedentes de esta clase de papel pueden trazarse muy atrás, hasta finales del siglo XIX, en los que se produjo el gran desarrollo primigenio de la industria de la fotografía a escala mundial.

Como hemos apuntado, lo más importante antes de llevar a cabo un proyecto de impresión es tener las cosas claras. En este sentido, antes de decantarnos por uno u otro papel tenemos que definir la naturaleza del trabajo y sus necesidades (¿Va a ser un proyecto de tirada amplia o reducida? ¿Qué plazos tengo para terminar el trabajo? ¿A quién va dirigido? …). Sólo así nos aseguraremos de que los resultados se van a adaptar plenamente a lo que buscamos.

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