Fotografía de los viajes

De cualquier viaje que se precie, siempre se vuelve con una colección increíble de fotos. Edificios, plazas o monumentos del lugar que visitamos, no pueden quedar sin registro fotográfico.

Sin embargo, al volver a casa y revisar ese material, nos llevamos la sorpresa que, en la mayoría de los casos, solo hemos fotografiados cosas insulsas, carente de toda emoción. Es por ello, que si lo que queremos es obtener un buen material fotográfico deberemos empezar por recabar la mayor cantidad posible de información acerca del lugar que vamos a visitar.

Así mismo, cabe destacar que la mejor manera de ver una ciudad es hacerlo despacio y para ello el mejor medio de transporte son las piernas de cada uno; o lo que es lo mismo, andar. De esta forma, no sólo se hace ejercicio; sino que además se puede analizar con detenimiento aquellos lugares que llamen la atención.

Además, cada ciudad o pueblo que visitemos tendrá sus lugares peculiares. Por ello, el fotógrafo debe entablar relación con la población del pueblo, seguro que descubre algún remoto lugar que no aparece en ninguna guía, y desde el que podemos obtener tomas espectaculares o, cuando menos, curiosa. Tampoco es conveniente tomar las fotografías a la primera de cambio. Deberemos ser pacientes, buscar los ángulos más adecuados, esperar a la luz optima y un largo etcétera de factores que no se suelen tener encuentra.

De hecho, si se es posible, el lugar a fotografiar se debería visitar en diferentes ocasiones y bajo diferentes factores climatológicos ya verá cómo es posible que lo que carezca de belleza fotográfica por la mañana puede ser inmejorable por la noche.

 

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