Camino

“Un misil contra el fanatismo cuya fuerza convence”. Esa es una de las frases con las que Carlos Boyero, periodista crítico de cine de El País, hablaba de la última película de Javier Fesser (El milagro de P.Tinto, Cándida…)

Once años, la vida por delante. Una niña, la ilusión por alcanzar…Sueños y emociones presentados a modo de fábula…143 minutos de magia y dolor…más de media hora soltando lágrimas. El amigo que me acompañó a ver esta película salió indignado por el fanatismo religioso. Por la ignorancia de lo que nos da miedo. Por lo fácil que es dejarse llevar por lo que no se puede comprobar. Yo salí triste, por aquello que nos es más dificil de asimilar. Por la muerte y por lo que la tristeza de la guadaña supone. Por todo lo que rodea el mundo de la religión. Ni bueno ni malo, solo que a veces es tan fuerte que no nos deja pensar por nosotros mismo.

No es una película que atente directamente contra un grupo religioso, es una película contra la cobardía y contra el engaño a los débiles, o a los que estan pasando momentos débiles. Contra la mentira. No hay libertad de elección si no se dispone de toda la información. No se trata de fe, se trata de miedo.
“¿Quieres que rece para que tú también te mueras?”. Esa es una frase que le dice Camino a su hermana. ¿Cómo le vendes a una niña que lo mejor que le puede pasar en la vida es morir? ¿Cómo le quitas la ilusión del amor a cambio de la ilusión a lo que no se conoce? La película no vende filosofía, no alquila un estilo de vida, no intenta explicar ninguna verdad…Sólo muestra lo que en algún momento pasó, y lo que muchas veces se repite.

Camino no consiguió premios en el Festival de San Sebastián, a pesar de sus nominaciones. Pero Camino ha llegado a quienes la han visto. Igual que lo hizo Cándida. Películas basadas en la vida, bien contadas, alentando al espectador a empatizar con el protagonista, pero dejando siempre el margen de la fantasía que como película de ficción deben tener. Camino a mi me llegó, me contó una historia (que es para lo que son las películas), disfrute con la gran interpretación de la niña (Nerea Camacho, que anteriormente sólo había hecho televisión), con la madre, a la que te crees en todo momento (Carmen Elías)…Disfruté al tiempo que la sentí. La recomiendo, pero advierto: se puede llegar a sufrir.

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