Sombras tenebrosas, un batiburrillo de fantasía que se queda a medias

Tim Burton nos trae su estílo gótico de siempre con más excentricidad que nunca.

Un personaje de hace 200 años apareciendo de nuevas en una sociedad avanzada siempre da lugar a escenas divertidas y simpáticas. Eso es lo mejor de Sombras tenebrosas, ver a Jhonny Deep metiéndose en el papel de desubicado en el tiempo. Eso, y el buenisimo rock de los 70 presente en toda la cinta. Podría quedarme aquí y mantener mi estima por el director de la maravillosa Big Fish a la altura que lo tenía pero, la verdad, es que hay resaltar todos los tópicos sobre si mismos que Burton y Deep vuelven a repetir. Porque si, ya se ha convertido en eso, en tópicos, de tan explotados que están sus propios recursos.

Viendo Sombras tenebrosas me he acordado muchisimo de Beetlejuice y de Sweeney Todd, afortunadamente no es tan atroz como lo fue la esperadisima y decepcionante Alicia en el País de las maravillas pero desde luego no llega a las obras maestras del director más rarito del cine estadounidense. Si cuando hizo Eduardo Manostijeras hubiera hecho también ésta película, quizá hubiera sorprendido por su originalidad pero, en esta ocasión, se ha quedado en lo mismo de siempre: humor negro, estilo oscuro, un Jhonny Deep extravagante, una Helena Bonham Carter un poco tarada, maquillaje y polvos de talco a muerte y, ahora si, por estar en 2012, un despliegue de efectos especiales en las escenas del final que no por impresionante dejan de ser un poco fuera de lugar.

La historia del vampiro de siempre se mezcla con los traumas familiares que debe tener Burton de toda la vida. Ese desprecio sobre las familias más equilibradas y tradicionales presentando las más estrafalarias, maniáticas y también originales que su imaginación puede crear en todas y cada una de sus películas. Y así pues presenta a un linaje “hecho a si mismo” que partió de Liverpool a Estados Unidos y creo “con su propia sangre” todo un pueblo que lleva su nombre. Pero Barnabás (Jhonny Deep) es condenado por una bruja a la eternidad y privado de su amor por celos y despecho. Y de ahí, a los 70, donde aparece una Michelle Pfeiffer más aburrida que nunca con un personaje que no me creo para nada. En mi memoría queda su interpretación en Mentes peligrosas, y mejor me quedo con eso. Reluce, y mucho, la interpretación de la jovencisima y esperemos con futuro Chloë Grace Moretz y destaca la de Eva Green, mala malisima conseguida.

Luego aparecen en pantalla demasiadas cosas y demasiados excesos, destacando como con ellos pasa a un segundo plano la importancia de un personaje que al principio y según el argumento de la película parecía y debía ser fundamental, el de Victoria Winter (interpretado por Bella Heathcote) quien se te olvida la mitad de las veces qué pinta ahí.

En definitiva, Sombras tenebrosas no sorprende. No se puede mantener la misma idea eternamente, alguién debía decirle a mi querido director favorito que para seguir siendo el rompedor de los clichés de Hollywood no debería hacer siempre lo mismo.

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