The Artist

– ¿De dónde vienes?
– He ido al cine…
– ¡Anda! ¿y qué has visto?
– The Artist
– ¿Si? ¿Y está bien? Me pregunto cómo una película muda y en blanco y negro ha podido ganar tantos premios… Que levante la mano quien haya visto la película y no haya tenido esta conversación posteriormente… ¿nadie, verdad? Yo misma he estado en las dos partes del diálogo.

Los motivos por los que hace bastante tiempo que no voy al cine no vienen el caso, pero es un dato a añadir, sólo porque he visto The Artist en pantalla grande. Y no ha sido por los premios, que también ayudaron a aumentar mi curiosidad, ha sido por mi absoluta confianza al criterio cinematográfico de muchos de mis amigos. Aclarado lo cual, ha sido una buena inversión ir a ver ésta película.Todo en ella ha sido tan manido que de nuevo su uso resulta original. El blanco y negro, el cine mudo, el uso del contexto de los años 20 (por supuesto con el crash del 29) una historia de amor, un fracaso profesional, un éxito… un perro listo en una comedia… TODO ha sido contado en el cine, pero nunca lo había visto expresado así antes. Y ese es uno de los dos puntos claves de esta película, los recursos olvidados, desterrados frente a los nuevos avances y al impacto popular del 3D, dejados atrás en una carrera comercial en la que siempre gana medallas de oro el nombre del director o del actor de turno.

El segundo punto es la historia. Es como si la propia película contara la historia de la película… El director, Michel Hazanavicius (dificil de pronunciar para los que le entregaron sus merecidos premios) mira a los orígenes del cine para intentar explicar cómo debe sentirse el cine ahora. La novedad frente a lo clásico, los avances frente a lo que marcó una época, el cambio y la ayuda de la publicidad a llevarlo a cabo frente a la frustración de lo que se queda atrás (o los que se quedan atrás…)

Seré sincera, me encantó… Pero no creo que sea para tanto. Tiene una estrucutra narrativa común, una música bien usada, unos planos acertadamente tomados, una correcta interpretación… Es un divertimento… Una película corriente que no hubiera llegado tan lejos sino fuera porque creo de verdad que era esperada y discretamente reclamada por todo el mundo. Necesitábamos recordar de dónde viene el cine para no peder la perspectiva de hacía donde va.

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