Tokio Blues, malograda adaptación

La película no consigue emocionar del mismo modo que lo hizo el best-seller de Murakami.

El intento es bueno, pero el resultado, siendo generosos, modesto. La frialdad de los personajes, los discursos vacíos y la escasez de sentimiento hacen de Tokio Blues una película aburridilla y, si se compara con el libro, muy aburrida.

Lo mejor es poder escuchar la canción de los Beatles, Norweigan Wood, sin tener que imaginártela. Aunque es cierto que cuando la interpreta Reiko con su guitarra no enternece para nada. Sin hablar de que el significado de la canción está claramente explicado en el libro y en la película no se entiende por qué es tan importante para Naoko.

La cinta es larga, sobrepasa las dos horas y parecen muchas más. Me cuesta imaginar que sentiría una persona que no haya leído el libro y si se le habrá hecho tanta bola como se me hizo a mi. Pero me da por pensar que incluso puede costarle más. Yo completaba con la memoría de las letras de Murakami lo que en la película se dejaba a medias. Mi mente terminaba de unir los retales de historia que se presentaban en la pantalla.

No se entiende el conflicto interior de Watanabe, no se presentan a personajes que tienen importancia para comprender el conjunto de la historia, no se habla bien de la gran amistad que tenían los tres antes de que el novio de Naoko se suicidara, no me llega la personalidad histriónica de Midori, ni el miedo a la gente de Reiko. En definitiva no me creo a ninguno de los personajes, no sé que quieren, no sé que les pasa y no me transmiten nada. No creo que sea cuestión de mala interpretación, porque no me parece que lo hagan mal, quiero creer que es más un problema de adaptación de guión. Además, el sexo cobra un papel demasiado importante sin explicarse por qué es así dando lugar a momentos en los que lo que debería suponer un sentimiento dificil de definir (que si lo consigue el libro) te cause risa.

La fotografía está conseguida, son bonitas imágenes bien tomadas, pero mal situadas. El orden de estas fotos es irregular y el sentido con el que se ponen desconocido. Además de alargar planos hasta el infinito y hacer que la paciencia sufra esperando que ocurra algo que nunca llega.

Tokio blues es un bonito y noble empeño de adaptar a la gran pantalla un libro que probablemente sea inadaptable.

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